El MONSTRUOSO Y PREHISTÓRICO DRAGON DE KOMODO

Es el lagarto más grande del mundo, de la familia de los varánidos. Puede llegar a medir hasta 4 metros y vivir sobre los 50 años. La hembras deposita huevos, que incubará durante unos 7 u 8 meses. Se da en esta especie el fenómeno de la partenogénesis -poblaciones de hembras que se reproducen sin necesidad de ser fecundadas por machos. Se trata de un proceso de reproducción asexual.

Viven en algunas islas de Indonesia, como Flores, Rinca y Komodo. Son carnívoros. Tienen escamas por todo el cuerpo y una larga lengua bífida, como la de las serpientes, que utilizan para olfatear y recoger información. Comen carroña y presas a las que tienden emboscadas manteniéndose quietos durante largas horas entre la vegetación, esperando el mejor momento para abalanzarse sobre ellas y morderlas. Las presas mueren por la consiguiente pérdida de sangre y por las bacterias que estos dragones tienen en la boca –hay estudios que sostienen que poseen unas glándulas venenosas en la mandíbula inferior. Lo que sí es cierto es que cazan tanto cabras como ciervos y hasta incluso grandes búfalos de agua.

De pequeña pinté un señor paseando a un dragón de komodo, atado a una cadena. No recuerdo de dónde saqué la idea pero es un dibujo que aún conservo –tras horas y horas buscando en el baul de los recuerdos, por fin lo he encontrado! Tenía yo 6 añitos. Este es el dibujo:

Mi encuentro con dragones de Komodo sucedió este pasado mes de noviembre de 2011 mientras asistía a la navegación de un velero desde Australia hasta Malasia, anclando en remotas costas de islas Indonesias. Uno de esos remotos lugares fue una bahía en la isla de Rinca llamada Lehok Ginngo donde a primera vista no había nada pero en cuanto anclamos aparecieron unos pescadores en un destartalado barquito para vendernos desde agua a camisetas del Parque Nacional de Komodo, plátanos, dragones de madera tallados, perlas… Les preguntamos si aquí en Rinca también había dragones y nos contestaron que sí en su precario inglés, que los veríamos por la playa a las tres de la tarde –lo cual nos hizo mucha gracia.

Y no, no aparecieron a las tres como por arte de magia pero sí los vimos a media tarde. Tras una merecida siesta –llevávamos 3 días navegando sin parar desde que dejamos Kupang, en Timor Oeste- nos montamos en la lancha y nos acercamos a la playa y allí estaba, un bonito lagarto de unos 2.5 metros caminando solitario por la arena, sacando la lengua a cada momento. Me pareció un animal extraordinario, prehistórico. Parecía un poco torpe pero luego me dijeron que puede correr sobre los 15 Km/h y es un buen nadador. Nada de bromas!

Mucha gente de Komodo se dedica a la talla en madera de estos animales para luego venderlos a los turistas.

Yo les hice un trueque: una talla de un dragón de Komodo de un palmo mas una camiseta del Parque Nacional por un teléfono móvil. ¿Quién salió ganando? los dos, pues el hombre necesitaba un móvil y yo tenía 2 y poco dinero para comprar así que me llevé 2 regalos sin gastar un duro.

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